Billy Meredith, la primera superestrella

Hoy en día, nuestro fútbol está plagado de superestrellas que convierten en oro casi todo lo que tocan. Vamos a hablar de la primera gran estrella del fútbol: Billy Meredith.

El joven Billy fue minero en su adolescencia, en una de las épocas más duras de la minería con severos recortes salariales y situaciones precarias, al tiempo que se evadía de las sombras de la mina jugando al fútbol en un equipo formado por sus rudos y veteranos compañeros de trabajo. Hasta que una masiva huelga minera disolvió el equipo.

Tras jugar en varios clubes del norte de su Gales natal y del condado de Cheshire, fue captado por ojeadores del Manchester City, que lo firmaron con 19 años. No fue fácil para los citizens, puesto que el principal escollo para firmar al joven Meredith, del que todos hablaban maravillas pero dudaban de su físico aparentemente endeble, era su madre, que se negaba en rotundo a que Billy dejase el trabajo para jugar al fútbol. Tras regatear la opinión de su madre como si se enfrentaran junto a la línea de cal, finalmente llegó a Manchester en 1893.

Jugó unos meses en el filial, alternando partidos en el basto césped y plagado de imperfecciones, con la oscuridad y el hedor de las minas. Debutó en el primer equipo, fue goleador, le nombraron capitán y colocó al City como uno de los punteros de la 2ª división. Todo antes de los 21.

Extremo derecho muy hábil y goleador, su finura en el regate provocó heridas en el alma de los rivales, y éstos a su vez le provocaron lo mismo en sus tibias. Los defensas eran cada vez más duros, por lo que Meredith se volvió un obseso de la preparación física y se machacó para humillar aún más al contrario. Huyó de la corriente generalizada que decía que el futbolista británico tenía que hincharse a pintas de cerveza y se mantuvo abstemio; organizó la primera reunión de la ‘Unión de jugadores’ para luchar por los derechos laborales de los futbolistas; fue sancionado por ser el portavoz de un supuesto soborno a un jugador del Aston Villa y perdió más de un año de juego, hasta que cansado de que el City no luchase por sus intereses, se marchó al Manchester United con 33 años.

Aquí jugó hasta los 46 a un gran nivel, siendo jugador legendario para los dos equipos de Manchester. Entre tanto, su icónica imagen mascando palillos se hizo famosa en el Reino Unido. Protagonizó películas, compró cines, tuvo un pub y una tienda de ropa… todos negocios improductivos. Lo suyo era el fútbol.

Regresó al City para jugar hasta casi cumplir los 50, siendo así, además, el futbolista más veterano en jugar tanto en United como City.

Más adelante hubo algunos que tuvieron vida de estrella más allá del fútbol, como Ricardo Zamora, José ‘el Charro’ Moreno, Di Stefano, Pelé, Vinnie Jones, Ginola o Beckham. Pero que quede claro, el primero fue Meredith hace más de un siglo.

Post escrito por @football_vintageclassic.

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